viernes, 6 de enero de 2012

En invierno

En invierno el aliento es más cálido. Él lo sabía y por eso anidaba cada noche en mi pecho. ¿Cómo distinguir un invierno de una primavera? Los besos lo dicen todo. Los cristales de la ventana se dejan acariciar, pero tus manos son rígidas y distantes. Hoy la montaña cambia su historia -nuestra historia-. Quizá por la tarde nos dé por cocinar y mancharnos de harina el ombligo. Quizá no tengamos ganas de seguir fingiendo y anude tus labios a los míos. Quizá esté volviéndome loca, pero enero así me trata. No creo en terceras oportunidades, ni siquiera sé cómo llegué a creer en segundas. Puede que la música que ahora suena de la radio caiga como copos de nieve sobre mis oídos y haga que te recuerde desde la bañera. Solo tú sabes hacerme volar desde el sofá. Miles de segundos perdidos en la cama. Miles de suspiros malgastados mientras espero a que tu espalda vuele en mi dirección.

6 comentarios:

andré de ártabro dijo...

Estoy pensando (me haces pensar tú) que tiene que ser maravilloso mancharse los ombligos con harina)
¡Mervelleuse! ¡ Charmant!
Un beso.

Rocío dijo...

Por primera vez... ALgo que parece "triste" :/

i*- La que canta con Lobos dijo...

Siempre besos, amor y montaña. Tengo novedades, he encontrado una barba donde anidar y ser feliz. Un beso bella!

candela dijo...

Yo vuelo con tus palabras.

Besos

La sonrisa de Hiperión dijo...

En invierno, simplemente los días son más cortos, pero las noches más intensas...

Saludos y buen fin de semana.

Pitt Tristán dijo...

Nerea siempre tan sugerente.