sábado, 2 de abril de 2011
Cortinas de buena mañana
Amanece abril bostezando delante de mi ventana. El sol le acariciará los días y las mañanas se convertirán en besos, los tuyos. Tanta distancia empieza a gustarme, puedo imaginarte encima de alguna montaña gritando mi nombre... manteniendo la esperanza de que tus gritos llegarán a mis oídos. Esta vez no llegaré tarde a la cita con tus labios y retrasaré el reloj cada vez que se acerque la hora de volver a casa, porque el tiempo no nos gusta, y menos que pase. Descorre las cortinas que voy, no vamos a esperar a que pasen más inviernos.
viernes, 1 de abril de 2011
Una semana tan larga como sus borracheras
Un sol feroz llama a mi ventana, es abril. Me quedaría una vida y media observándolo, viendo cómo se queda quieto allí arriba. Solo esta luz sabe cómo me gustan las mañanas, y es capaz de regalarme las mejores de mi vida. Sobre los edificios semiderruidos de esta capital asoman sueños que viajan sin dueño, buscando una ventana rota por la que poder colarse. La mayoría de los muchachos desistieron de perseguirlos, ahora son ellos quienes buscan cerebros que los puedan fantasear a altas horas de la madrugada y sin cervezas de por medio. Suena la vida, suena a pueblos escondidos entre montañas mucho más escondidas. Suena bien. Y mejor sabe... a tierra mojada en tus labios de música silenciosa. Poesía en noches de primavera anuncian tu llegada como un huracán, pero a lo bonito. Leeré tus caricias si tú lees las mías, están en versión extendida y con contenidos adicionales. Llámame a gritos, me gusta que desgastes las cuerdas vocales y luego me susurres a la boca los lugares a los que quieres viajar antes del año que viene. Bajito, muy bajito.
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