lunes, 2 de abril de 2012

Barba y montaña en perfecta armonía

Codo a codo con la madrugada voy deshaciendo los versos sobre el colchón. La montaña guarda oscuridad y silencio. Malgastas tu corazón arañando las estrellas que caen sobre el tejado. Ardes con los ladridos de Lea. Lento abrazas mis caderas iluminadas por la luna afilada y devorada por las nubes. Todas las madrugadas terminamos igual: abrazados al monte, inundando de paz lo que ya es paz. No existe el frío si tengo tu espalda para calentar el sueño; si gasto tus besos como almohada, o hago de tu lengua la mejor hoguera. Encender de vida una noche nunca fue tan fácil. Caminar dulce por la penumbra y ver que abril es más que treinta bocados rebeldes en tus hombros. Nunca vi una barba y una montaña en tan perfecta armonía; fundidas en una espiral de atracción y aullidos desenfrenados. Las yemas de mis dedos son conocedoras insatisfechas de las líneas de tu cuello. El cielo negro y espumoso mece el palpitar de las caricias que decido darte este lunes desorientado. ¿Por qué abrir los ojos si la mejor forma de ver se llama tacto?

20 comentarios:

Pitt Tristán dijo...

¡Joder! Pareces Heidi cuando se hizo mayor. De buen rollo.
Un abrazo, poetisa de la brisa.

No.me.pises.que.llevo.chanclas. dijo...

El tacto junto con el olor... son una gran mezcla :)

.A dijo...

abrir los ojos simplemente para ver la cara que pone el otro :)

Elendilae dijo...

"Abril es más que treina bocados rebeldes en tus hombros" Guau. "¿Por qué abrir los ojos si la mejor forma de ver se llama tacto". Doble guaau.

Todas las noches son magníficas si las (des)escribes tú.

Un besito

Forgotten words dijo...

Me encanta la última frase "¿Por qué abrir los ojos si la mejor forma de ver se llama tacto?" Que gran verdad esa que dices ;)
Por cierto en cada texto haces que me enamore mas de ese bello lugar que describes y de esa barba que estoy segura que es bellísima si es capaz de inspirarte para escribir tales bellezas ;)

andré de ártabro dijo...

¡Dios que hermoso si "gasto tus besos como almohada" en ese palpitar de las caricias .¡que más da ser montaña , cielo negro, o lunes de mañana! si mece el palpitar de tus caricias, ¡pues que sea lunes toda la semana!
¡Precioso!
Besos.

C. dijo...

Un día en clases de teatro hiciimos un ejercicio que consistió en taparnos los ojos, salir a la calle y encontrarnos los unos a los otros. Tocarnos, abrir los oídos... me dí cuenta de lo esclavos de la vista que somos, y de lo bonito que es experimentar todo lo demás cuando no puedes ver...

Tropiezos y trapecios dijo...

El lugar suele dar igual si encuentras calor en otros brazos, pero sí encima estás en un lugar mágico como pueda ser una montaña, la sierra, etc, con su pureza, sus paisajes, su tranquilidad. Todo se disfruta el doble.

Muy bien descritas esas sensaciones y sentimientos.

Un saludo.

Oski.

Rocío dijo...

Desde luego casi siempre es mejor no abrir los ojos...

i*- La que canta con Lobos dijo...

"devorada por las nubes" PRECIOSO!!!!!!!

ele* dijo...

me ha encantado.
me encanta la naturalidad de todos tus adjetivos y como los entremezclas todos. Es genial leer lo cotidiano y ver que puede ser extraordinario :)

candela dijo...

Esa gran pregunta...

:D

Besos

Laira dijo...

Siempre es mejor acompañar el tacto con la vista, y más si es en un paraje tan bello como el que describes, con una pareja tan...tan..¡TAN!.
Eres maravillosa.
Besos.

Nacho López Murria dijo...

las barbas que rozan el césped y las pieles que acarician la nieve de la montaña :)

Carla dijo...

Abrir los ojos desde el tacto desde la mirada que abriga.

Besos.

La sonrisa de Hiperión dijo...

No todo está permitido para el tacto...



Saludos y buen fin de semana.

Tropiezos y trapecios dijo...

En las montañas todo siempre es natural, se aprecian más las caricias, los besos, los abrazos...

Es algo que en las ciudades no se puede apreciar nunca. Hasta el amor es puro en la naturaleza.

Un saludo.

Oski.

Sergio DS dijo...

Este texto es más que cuestión de tacto.
Soberbio.

Verde y gris dijo...

¡Qué bonito! Al sumergirme entre tus letras siento que conozco esa montaña; incluso, en el fondo, alcanzo a oír los ladridos de Lea... Un abrazo!!

Irene. dijo...

Me encanta, sobre todo la frase final.

Talento.