domingo, 25 de septiembre de 2011

Empapado de lluvia

Bajo la lluvia embellece tu rostro. Tus verdes ojos brillan mientras me confiesan lo mucho que han echado de menos a mis hombros. Me apeteces. Quiero besarte esta noche y pedirle a la mañana que se retrase. Quiero oler tu cuerpo empapado de lluvia y acariciarte la espalda con versos infinitos. Amor. Bonito de piel morena y alma libre como las montañas en las que dormimos en verano. Larga estación de pasión sobre tu pecho desnudo. Eternas miradas que valen oro.

sábado, 24 de septiembre de 2011

Vuelve a guiñarle el ojo a mis caderas

Regalaría mis caricias a tu pecho en cualquier noche de otoño infantil y recién estrenado. Susurraría besos a tu espalda. Lejos no me haces ningún bien. Pensarte entre las sábanas me aburre y no hay remedio ante este sinvivir que quiebra mi sueño y desvela la nostalgia que peregrina por mi octubre. Te quiero cerca para poder decirle a tus abrazos que son la mejor de las curas y recordar cada mañana que no hay mejor almohada que tu pecho. Tu pelo oscuro me enloquece. La música de nuestras mañanas de cocina sigue sonando entre los coches veloces que atraviesan este pequeño rincón que dejaste vacío. Mis paredes verdes gritan tu nombre. Ven. Ven. Vuelve a guiñarle el ojo a mis caderas. Vuelve a pasear tu barba por mis hombros frente al espejo del baño y deja que la luna me tenga celos de nuevo. La ventana continúa abierta. Te llamo luego.